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martes, 31 de julio de 2018

Conocí el Infierno más Bestial de la Carcel

Celda de la Carcel de Trujillo, Venezuela.
Gráfica de DiarioRepublica.com

     Alexis Vielma nació en un pequeño caserío en Cuicas, llamado Palmas Reales.  A los 13 años se inició en el mundo delictivo robando una que otra cosa que estaba por allí mal puesta, tenía 15 años de edad cuando abandonó su casa y se marchó en la búsqueda de mejorar las condiciones en que sobrevivía. Su testimonio de vida es más que impactante, pocos han salido vivos de eso que llaman “infierno carcelario”. Presentamos su valiente relato que puede servir de ejemplo a centenares de personas que han perdido toda la esperanza en un mejor vivir. 

La universidad del delito 
Yo quería ser el líder en el mundo de la delincuencia. Alfo internamente me llamaba a involucrarme en todo aquello que se relacionara al más grande peligro. A los 18 años, en la Gran Parada Andina, un famoso ladrón, me dijo que yo era bueno para la acción delictiva porque no tenía miedo. A los pocos días le robamos el vehículo a un taxista y nos dedicamos a asaltar fuentes de soda desde Trujillo hasta Barquisimeto. Aquella aventura no duró mucho tiempo, una comisión de la antigua PTJ del estado Lara nos detuvo, nos enviaron a Trujillo, nos acusaron de piratas de carretera, nos culparon de todos los asaltos que otras bandas  delictivas habían realizado. En 1984 pisé por primera vez el Internado Judicial de Trujillo, allí me convencí de lo que se decía en la calle: la mejor universidad del delito es la misma cárcel. Me hice “panita” de Jesús Chirinos, me enseñó cómo se sobrevivía en un recinto penal. Dentro de la cárcel organicé una poderosa banda con el “capitán peligro”, “el peluca”, “el guajiro”, nos preparamos para delinquir con mayor especialidad cuando tuviéramos de nuevo libertad. 

Infierno carcelario 
En el internado de Trujillo participé en varios hechos sangrientos, fui trasladado a la terrible cárcel de Tocuyito. Conocí el famoso “monstro” (máxima nacional de Carabobo) donde muchos no salen vivos para echar el cuento.  Por mi conducta irregular fui trasladado a las Colonias móviles de El Dorado, donde estaba concentrada la violencia venezolana más violenta de aquellos tiempos. Allí se peleaba a cuchillo, a palo o a chuzazos, los tiempos cambian; hoy se usan granadas, pistolas y fusiles.

En 1992 salí en libertad luego de pagar 8 años de condena en distintos recintos carcelarios del país. Hice mil promesas a mis padres de no volver a delinquir, meses después me encuentro con un ex presidiario amigo, nos reunimos y comenzamos de nuevo la faena  delictiva. En la Gran Parada Andina nos robamos un carro y nos vamos a Barquisimeto, era tan poderosa la droga en nuestros cerebros  que mi compañero arranco solo el vehículo y me dejó. Horas después se estrelló con un camión, de nuevo me detienen, los policías me dijeron: a tu amigo lo dejamos morir en el accidente a las “ratas” hay que exterminarlas. 

Mis inicios en el sicariato 
Llego de nuevo a la cárcel de Trujillo por hurto de vehículos. Algunos reclusos pedían mi cabeza. Siempre salía airoso en cada emboscada. En la cárcel practiqué el sicariato en varias oportunidades, me pagaban para “mandar al otro mundo” al preso más guerrero. En el internado los lideres negativos eran los “caraqueños” una banda demasiado violenta, un domingo acabamos con su líder apodado “el conejo”. Luego de este suceso las autoridades me llevan para la máxima (pequeño calabozo donde no entra el sol) allí duré una larga temporada. Al pasar varios meses salí en libertad.

Me entrego a las drogas en las calles de Valera, dormí en los mejores hoteles (en el Camino Real y el Albergue Turístico) claro, dormía donde ponían los pipotes de la basura. Quienes me conocieron hacían comentarios: hasta donde llegó Alexis, es un buen asesino, un buen sicario, y mira como lo dejó la droga, la propia piltrafa humana. 

Jesucristo salvó mi vida 
En momentos de soledad; yo decía que algún día iba a salir de tanto tormento, que iba a cambiar, deseaba alma adentro transformar aquel bestial sufrimiento. Un día encontré un pastor de nombre Gerardo González, me habló del Centro de Restauración de Dios en la población de la Mata. Allí llegué una noche, mi transformación fue asombrosa. Luego conocí a la que hoy es mi esposa; Feliciana Suarez, llevamos 7 años de casados, trabajamos juntos ayudando a quienes hoy viven el infierno que me tocó llevar sobre mi espalda.

Actualmente dirijo este centro, por allí han pasado más de mil personas de toda Venezuela, la mayoría llegaron con graves problemas de alcoholismo, drogadicción e indigencia, hoy se han incorporado a la sociedad, muchos recuperaron a sus familias. La cárcel no cambia a nadie, el único que transforma un ser desdichado es Jesucristo. Tenemos en caso de “Tito”, conocido por toda alera como “desechable” y huele-pega a los largo de 25 años, es un verdadero milagro, allí está frente a la plaza Bolívar como todo un varón.

De indigente a pastor
Hay quienes se creen “grandes sabios”, en conocimientos, son los que decían: “ese no tiene cura, ese es un desechable” y por la gracia de Dios se hizo el milagro, nos recogió del basurero para hacernos perlas, nos sacó de las tinieblas más terribles. Hoy me siento el hombre más feliz del mundo sirviendo a mis muchachos con problemas de drogadicción y alcoholismo. Ayer era despreciado por mi familia, deseaban mi muerte para que no los hiciera sufrir más, ahora, soy el consejero espiritual en mi seno familiar. Lo que la droga destruye Jesucristo lo reconstruye. 

Fuente: DiarioElTiempo/2012/AlfredoMatheus

martes, 10 de julio de 2018

Luis Alfonso Ramírez

Alfonso Ramírez, "El Pollo Guarachero", a sus 80 años; canta, 
toca bongo, tumbadora y "baila pegao"

       Cuando su padre llegó a tierras trujillanas, procedente de Curiepe Edo. Miranda, con un muchachero a cuestas, los pobladores exclamaron: "Santo Dios, se mudó el África a Monte Carmelo" .Luis Alfonso Ramírez, es todo un personaje, a sus 80 años; canta, toca bongo, tumbadora y también "baila pega'o". Para este espacio "Domingo con lo Nuestro", el legendario artista popular, dijo:

         Mi vena artística la heredé de mi querido padre Roberto Ruíz. Cantaba en la iglesia de Monte Carmelo y en cuanta parranda había en la comarca. Llegó al pueblo en 1930 a ejercer el oficio de telegrafista, ganaba 100 bolívares mensuales, era mucha plata para la época; tantos bolivarianos juntos, algo tuvo que ver con los 40 hijos que conoció.

LA PARRANDA ES PARA AMANECER
        Luis Alfonso Ramírez, ha gozado la vida como nadie. Con un pote de leche Klim aprendí a tocar. Siempre me ha gustado darle a un tambor, agarraba los potes y los hacía sonar: Tiki, tiki, tiki, tiki, aquello se escuchaba fenomenal. Mi padre me hizo una tumbadora y jamás he parado de darle. Por la forma original de cantar; La gente me bautizó "El Pollo Guarachero". Con grupos bailables de la época amanecía "guaracheando" en los bares de mujeres que habían en Valera; un día amanecía en el "Arco Iris", y otro día, en el "Acapulco", eso sí, tocando bongo y tumbadora. 

BAILÓ CON LA "TONGOLELE" 
       De su experiencia con grandes artistas, manifestó: Hace 65 años la llegada de la artista mexicana conocida como "Tongolele" paralizó a Valera. Los hombres se peleaban por mirar el cuerpo escultural de tan agraciada bailarina que tenía unos senos que parecían dos enormes melones maracuchos. Tuve la dicha de bailar con ella. Igualmente conocí a Antonio Aguilar en los estudios de Radio Valera, las mujeres se desmayaban cuando el mexicano les daba un inolvidable beso en el "cachete" (mejilla).

"EL BIGOTE QUE CANTA"
       Siempre visito a Curiepe, la tierra de mi padre, allí conocí a Oscar de León, hice una bonita amistad con "el sonero del mundo". Una noche me fui con un compadre a bailar en un "mano a mano" que había entre los afamados artistas Víctor Piñero y Bienvenido Granda; "El Bigote que canta". Un día después, la esposa le dijo a mi compadre: "ay, negro, dame dinero para comprar comida", mi compadre le respondió: "Mi cielo, estoy más limpio que "rodilla de chivo", la plata la gasté parrandeando en el baile con "El Bigote que canta", la mujer furiosa, lo sentenció: "ahora, no vas a ver más a "El Bigote que mea".

OBISPO COME PAVO
        Hace unos 60 años llegó el señor obispo en visita a Monte Carmelo, mandó a que le compraran un pavo porque quería comer tan sabrosa carne. Un campesino se presentó a la casa cural con el animalito, el obispo le preguntó: 

      -Amigo, ¿qué le debo?
      -80 bolívares, señor obispo.
      - ¿Y es qué en este pueblo son muy escasos los pavos, que son tan caros?
      -No, mi señor, aquí, escasos son los obispos que vienen a visitar a Monte Carmelo, cada 10 años...

Gráfica de Cesarmiguelrondon.com

LA BILLO'S CARACAS
       Luis Alfonso Ramírez, recuerda a su padre como un hombre bonachón y de gran corazón, amante de las mujeres. 40 hijos le dio mi querido viejo a la Patria, entre ellos, a mi hermano Roberto Ruiz, excelente músico caraqueño, la Billo's Caracas, le dio fama mundial en una de sus canciones: 

       -"Si quieres un palo de vino,
       -Un palo de ron,
       -Por eso no te preocupes,
       -Que eso lo paga Roberto Ruiz".

"EL LOCO GONZALO"
       Luis Alfonso, recuerda como si fuera ayer, a uno de sus grandes amigos, el músico valerano conocido como "El Loco Gonzalo" fue uno de los mejores ejecutantes del bajo que haya conocido en toda mi vida. En una oportunidad se acercó una profesora que estaba organizando una fiesta familiar y le dijo al maestro Gonzalo:

       -Señor, ¿ustedes tocan de todo?
       -Si, tocamos de todo: música bailable, romántica y venezolana.
       -Mire, ¿y me pueden dar una probadita?
       -No, señora, una probadita no podemos darle, no vendemos mamones ni mandarinas.

TAXISTAS DE AYER
       "Al Pollo Guarachero" le acompaña una memoria envidiable. hace 50 años los choferes de "carros libres" que hoy llaman taxistas cobraban 2 bolívares para llevarlo a cualquier parte de Valera. Yo les lavaba los carros, se los dejaba limpiecitos y perfumados. Los más famosos eran: "caga pelo", "Anima sola. " 7 cueros". "Forro de urna". "Tarzán Hernández". "Cara 'e muerto". "Pata 'e loro". "Mielda de mono". Eran unos señores choferazos, trataban a la gente con gran respeto y mucho sentido del humor, jamás se ponían bravos si llegaba un cliente y decía: amigo, "caga pelo" ¿Por cuánto me lleva hasta el Aeropuerto de Carvajal?.

LA VALERA QUE SE FUE
       Finalmente, Alfonso Ramírez, "El Pollo Guarachero", manifestó: Fui amigo de personajes como "El Tostonero" se hizo famoso con su cantar en calles de la ciudad; llegooooo el tostonero, llegooooo el tostonero.Cuando veía pasar a una elegante dama, que estaba más buena que comer hallacas de caraotas en Quebrada de Cuevas, exclamaba; "Pero, que buen tostón", "que rico tostón". Las orquestas que ponían a bailar a los valeranos, eran; "Buenos Aires", "Enrique Omaña y su combo", "Miramar", "El rítmico trujillano" de Luis Castellanos, "Paramacony". "Cristo de lata" era un artista popular, tenía un ojo de vidrio, cantaba igual que Daniel Santos, era un fenómeno musical, cuando se pasaba de cervezas y quedaba sin un bolívar, se sacaba el ojo de vidrio y lo dejaba "empeñado", jamás lo perdió, los dueños de los bares, admiradores de su voz al estilo del inolvidable Daniel Santos, siempre le guardaban el ojo vidrioso.

Fuente: DiarioElTiempo/2014/AlfredoMatheus

martes, 3 de julio de 2018

El mejor caricaturista trujillano

Freddy Mogollón, uno de los mejores caricaturistas de la provincia venezolana

     Ser caricaturista no es fácil. El trujillano Freddy Mogollón sobresale por su arte único, su pasión por trasmitir al público grandes verdades, por su chispa creadora… Nació en tierras de Sabana de Mendoza en el caserío El Toro. Siendo un niño aprendió a ordeñar vacas, trabajar la tierra y elaborar chimó…Calificado como uno de los mejores caricaturistas de la provincia venezolana, Freddy Mogollón, es nuestro personaje en ¡Domingo con lo nuestro¡

TODO COMENZÓ EN LA ESCUELA
     A edad temprana me escapaba de casa a jugar con el barro, gozaba creando muñequitos en la arena, me asombraba como podía hacerlos con tanta facilidad, creo que hay dones que nacen con la persona…En Valera, estudie en la U.E. “Pascual Ignacio Villasmil”, el profesor Freddy Solórzano observaba los trabajos que hacía en el cuaderno y me dijo: “usted tiene una inmensa capacidad para el dibujo”, de ahí en adelante comencé a diseñar las carteleras alusivas a las celebraciones patrias.

Este profesor en una ocasión me regalo una revista donde salían grandes personajes a nivel mundial, hice la caricatura del inolvidable boxeador Carlos Monzón, un tío al verla, manifestó: “Te felicito, le ganaste a la que salió en la revista”. En 1980 dibuje a Brezheer ex presidente de Rusia, quedo tan perfecta que fue publicada a todo dar en el Diario El Tiempo. De ahí en adelante me motivé a dibujar y pintar hasta el día de hoy… El regocijo es grande al saber que a Europa y otros países han ido a parar mis creaciones artísticas llevadas por trujillanos que han viajado a distintas naciones…

SE SACÓ LA LOTERÍA
      Nunca olvido la primera obra pictórica que realicé. La dueña de una conocida agencia de viajes me la compró por 500 bolívares, llegué a casa y le di la noticia a mi mamá, emocionada, dijo: “Freddy te sacaste la lotería, eso es mucho dinero”…

DE TRUJILLO PARA VENEZUELA
      Hablando de sus vivencias en la prensa nacional, Freddy Mogollón, destacó: En la década de los años 80: Comencé a publicar mis caricaturas en El Diario Panaroma, convirtiéndome en el caricaturista más joven de Venezuela para ese momento. Luego, en el Diario El Meridiano y el Informador de Barquisimeto se hicieron una referencia nacional. Jamás olvidaré una grata experiencia con el artista Pedro León Zapata, en una colectiva nacional de caricaturas. En el Diario de Los Andes por varios años los trujillanos compartieron la chispa humorística de mis creaciones…


LA CARICATURA NO MORIRÁ
      Para este excelente artista trujillano la caricatura continuará su marcha irreductible para siempre: “La caricatura por naturaleza es rebelde, enemiga declarada de toda inmoralidad. El inolvidable artista Goya la utilizó para desenmascarar las atrocidades de la monarquía… Se convirtió en la expresión del pueblo para denunciar los abusos e injusticas que se cometen desde las alturas del poder en contra de los ciudadanos”…

      Vengo del pueblo humilde, me duele todo véjame contra los más débiles. He utilizado la caricatura no como expresión de resentimiento social, sino eficaz herramienta para sensibilizar a la gente en la lucha por un mejor país… Creo que la caricatura, el humor, el arte, son más poderosas para combatir injusticias que, salir a la calle a caerle a piedra a un mal gobernante. El gran poder no tolera el humor, a través de la caricatura podemos desnudar el alma totalitaria de muchos gobernantes que se la dan de democráticos...

BOZAL DE AREPAS
      De su irreductible amor por la libertad, Freddy Mogollón, sentencia: Jamás callaré lo que pienso y siento por un “bozal de arepas”. No acepto que nadie bajo ningún argumento me diga; que cosas puedo hacer y que cosas no. Soy un empedernido amante de la libertad para pensar, para crear y para denunciar… La caricatura sin agredir le dice al que hace sufrir al pueblo sus grandes verdades: “Habla más que mil palabras”… Con la caricatura podemos desenmascarar al político mentiroso.

QUE NO MUERA LA ESPERANZA
      Finalmente Freddy Mogollón, el mejor caricaturista de todos los tiempos en tierras trujillanas, dijo: Mario Briceño Iragorry, escribió en “Mensaje sin destino” la grave crisis de valores humanos y espirituales que vive nuestro país, anticipó en forma sombrosa todas las calamidades que estamos viviendo los venezolanos….

      Tenemos que tener una esperanza enorme en que la situación que padecemos también pasará, deseamos para los pueblos un mejor mañana, debemos aprender de estos momentos de crisis, comenzar a reconstruir un nuevo país…

Fuente: DiarioElTiempo/2016/AlfredoMatheus

martes, 19 de junio de 2018

Lewis Linares

Lewis Linares, (centro), recibió justo homenaje en la Universidad Valle del Momboy
Gráficas de DierioElTiempo.com

       Mil gracias damos los valeranos a Lewis Linares, por tantas y tantas alegrías compartidas a lo largo de cuatro décadas cantando y alegrando el alma trujillana. Es el orgullo musical de la Av. 3, allí comenzó el sabroso camino del arte musical interpretando boleros y baladas en aquella pujante Valera de la década de los años 70, en el siglo pasado.

      Desde muy joven sentí pasión por la música. Me inicié gracias al apoyo de un excelente pintor, artista y escritor trujillano, como lo es Ángel Montilla, el “Montillana”, (Q.E.P.D.). Salíamos a dar serenatas en inolvidables noches de luna a muchachas valeranas. Me gustó tanto lo que hacía que me inspiró a ensayar con compañeros de la época, algunos de ellos fueron: Máximo Rubio(+) guitarrista y Luis Vera, baterista; quienes formaron parte del grupo “Inmensidad”, de gran trayectoria musical para la época.

COMIENZAN LOS ÉXITOS
       De esa triunfante carrera artística, Lewis Linares dice: “En el año 1972, participé en varios festivales musicales realizados en el Ateneo de Valera. Aquello era un full total. En 1974, se presentó la oportunidad de cantar con la agrupación ‘Inmensidad’, bajo la dirección de Reinaldo Antequera, quien paso a ser coestrella de esa gran figura del canto trujillano, como lo fue Gilberto (Beto) Carreño(+). Realizamos célebres actuaciones, siendo la más recordada de ellas: La cadenita”.

       En 1975 al 1976, formó parte de la agrupación musical “Los Dinámicos”, con sede en Campo Alegre (Carvajal), propiedad de Argenis Aguilar, bajo la dirección artística de Alfonso Viloria. “Comencé cantando boleros junto al recordado Onésimo Paredes(+), posteriormente interpreté música bailable, a pesar que no era de mi agrado, puse todo mi empeño, toda mi fuerza creativa, al final, terminé enamorado de este género musical hasta el día de hoy”.

GRUPO MUSICAL TORMENTO 
      Lewis Linares, recordando sus ovaciones con la agrupación “Tormento”, destaca: “Hace 40 años, en la ciudad sobresalía la música de los muchachos de “Impacto”, al retirarse su tecladista estrella Oswaldo “Pocopelo” Torres (+), este movimiento desaparece, dando inicio a lo que hoy conocemos como el grupo Tormento”. Su director y fundador Cecilio Ballera, le propuso a Alfonso Viloria, formar parte de este grupo como tecladista, luego, se incorporó al staff de cantantes, entre los que se encontraban Henry Uzcátegui y Adalberto Cepeda.

       El 07 de julio de 1977 es el primer debut en el Country Club de Valera. A partir de ese día comienzan los éxitos, “grabando nuestro primer LP, en el que sobresale ‘La Jícara’”, obteniendo los primeros lugares en varias regiones venezolanas.

       “Al siguiente año grabamos el segundo LP y el éxito fue mayor con la canción ‘Kijiskonar’ interpretada por mí. Dos años más tarde, grabamos el 3er album en el que sonaron inolvidables temas como: ‘El carretón’, ‘La nona’, que aún se escuchan en las emisoras de la región... Hasta hoy, hemos grabado 7 LP. Temas como: Las catiras, Mañana, San Fernando, El Gurusero, Ensueño, Bananero, hicieron historia en la radiodifusión trujillana".

      En la actualidad continúa en el grupo Tormento, bajo la dirección de Alfonso Viloria, y en compañía de los excelentes cantantes: Richard Sulbarán, Carlos González y Alex Villarreal.

Fuente:DiarioElTiempo/2016/AlfredoMatheus

lunes, 18 de junio de 2018

Mario Estelio Valera


       Mario Estelio Valera, es una leyenda viva en nuestra ciudad, perdió la cuenta de las canciones que ha compuesto para grupos gaiteros y musicales a lo largo del país. Locutor de los mejores, la música la lleva en la sangre, le ha dado infinidad de alegrías. Tiene el honor de haber sido protagonista en la creación de los distintos grupos bailables que han surgido en tierras trujillanas. Una característica especial es su inmensa sencillez y el amor por este pedazo de tierra que le dio cobijo desde el año 1963.

      "De mi adolescencia recuerdo la comunidad que me vio crecer; barrio Ajuro, bautizado tiempo después como barrio El Milagro. Sus vecinos han sido dignos trabajadores, a fuerza de luchas levantaron el sector. De allí salieron personajes como el ciclista Vicente Laguna. El boxeador "Chita González". Musicos como Onésimo Paredes quien cantó al lado de figuras como Alfredo Sadel y Mario Suárez. Arístides Matheus como artista era inigualable. De esta humilde barriada se crearon agrupaciones gaiteras como los "Porfiados", Los Monarcas, Los "Malcriados". Surgieron locutores como Pedro José Atuve, Jorge Cañizález y Edgar Graterol Díaz".

A BAILAR SE HA DICHO
      De aquella Valera que se fue, dice Mario Estelio, como olvidar al grupo "Mirabar" que ponía a bailar a la ciudad. El grupo "Monterrey" de Nelson Aliso traspasó nuestras fronteras. Panchita Duarte, la cantante sentimental de los valeranos. Los domingos los vecinos agarraban su silla y marchaban a misa en un gran galpón donde hoy está la iglesia Jesús Obrero. Luego, se montaban en la camioneta de madera de Keko y arrancaban para Quebrada de Cuevas a darse un sabroso chapuzón de agua y degustar las famosas hallacas de caraotas. El famoso "Chente" era propietario de una pequeña empresa que alquilaba bicicletas, pedalearla una hora costaba un bolívar, había que dejar la cédula, nadie se robaba un triciclo. Los muchachos que no tenían dinero pagaban con revistas o comiquitas: del santo, Juan Valiente, Memín.


LOS PRIMEROS BUSES
      "Igualando el progreso" fue la primera Línea de Transporte, dice Mario Estelio, luego llegaron una flota de buses que causaron la admiración de los valeranos, con 0,25 céntimos, se le daba la vuelta a Valera. Los choferes eran sumamente educados con su saludo mañanero: "buenos días", feliz día", hasta mañana doñita y que sueñe conmigo". En el Punto de Mérida había bares de mujeres de la vida alegre para todos los gustos, los jovenzuelos sufríamos mucho porque queríamos entrar a ver aquellas faldas, pero nos prohibían el acceso por ser menores de edad.


EL TEMPLETE 7 COLINAS

      De aquella Valera donde no había la brutal inseguridad que se respira hoy, Mario Estelio, destacó: Los vecinos caminaban con la mayor tranquilidad por calles de la comarca, las mujeres lucían zarcillos y pulsera de oro, nadie se atrevía a robar porque el jueguito podía salirle demasiado caro. El respeto era supremo.Cuando llegaban las ferias era el momento por todos esperados, las barriadas caminaban hasta el templete 7 Colinas a un costado donde hoy se encuentra el Terminal de Pasajeros. Por allí pasaron las mejores orquestas venezolanas que ponían a bailar a los valeranos: Los Blancos, Los Máster, orquesta La Playa, Tormento, Tauro, grupo Impacto.

VALERA SE ESTREMECIÓ

      Cuenta Mario Estelio, la presencia de la agrupación musical Los Ángeles Negros, a nivel internacional era el grupo artístico más escuchado. El día que lo presentó radio Valera en el viejo estadio de El Milagro, la comarca se paralizó, allí no cabía un alma, eso estaba full chola. Meses después Radio Turismo para no quedarse atrás; trajo a Pedrito Fernández. Este tipo de maravillosos espectáculo jamás se volvió a presenciar en la ciudad.

       El día que llegó la televisión blanco y negro parecía que el "mundo se fuera a terminar" por la emoción de los parroquianos. En la empresa "Curazao", detrás de las vidrieras, dejaban los televisores prendidos, hasta allí llegaban las familias que no tenían televisión y gozaban "un bolón" compartiendo una película o novela de la época.! Esa fue la Valera, maravillosamente bonita que jamás olvidaré!

Fuente: DiarioElTiempo/2012/AlfredoMatheus

sábado, 16 de junio de 2018

Enrique Omoña


65 AÑOS EN LA MÚSICA POPULAR
      Enrique Omaña nació hace 80 años, de los cuales lleva 65 ejerciendo el oficio de músico popular. El año 1954 funda el grupo musical “Valera”, en 1950 sale al escenario con la agrupación “Omaña y su Ritmo” integrado por 18 músicos, todos especialistas en guarachas, pasos dobles y cumbias que hicieron bailar a más de un valerano.

       Por casi medio siglo Enrique Omaña formo parte de la banda “Simón Bolívar”, a sus 80 años anda con más bríos que nunca, con las “pilas más puestas” que cualquier joven. Su secreto para dar el feliz año, 80 veces en esta vida es el caminar todo lo que se pueda, alimentarse de frutas y verdura, comer poca carne, nada de alcohol, menos fumar y cero con el café. Con su grupo de música de viento ha recorrido prácticamente la geografía trujillana, hoy la música de Omaña tiene especial presencia en festividades religiosas o fiestas patronales.

       Para el maestros Omaña, las bandas eran la vida de los pueblos.se tocaba música clásica, sinfonías y operas, a pesar que la mayoría de sus ejecutantes no eran músicos de academias, ni de escuelas.

La Valera de otros tiempos
       Expresa Enrique Omaña, que la Valera del año 1937, era una verdadera belleza, las calles eran de piedra y tierra, rodeada de verdes cañaverales. Las casas de paja y bahareque le daban un toque tradicional al pueblo andino. El ladronismo no se conocía, ni los políticos robaban como ahora, se podía amanecer durmiendo en la calle con una paca de billetes y nadie tocaba a esa persona.

       Con un bolívar se podía comprar un kilo de queso o un kilo de carne.


Músico con ruanas
          Recuerda el maestro Omaña, que hubo un tiempo en que los músicos de la banda “Bolívar” usaban la popular ruana que utilizaba la gente de las zonas frias, por la baja temperatura que en horas de la noche se sentía en la ciudad, un frio que llegaba a los huesos, a la hora de dormir había que echarse varias cobijas encima. El clima era parecido al de Mendoza fría y la puerta. Todo hay cambiado en un cien por ciento, parte de ese sofocante calor se lo debemos al “progreso”, a los grandes edificios, a la contaminación, dice con nostalgia el maestro Omaña.

     Cuando llegue a la banda “Bolívar”, el sueldo era de 80 bolívares mensuales, la integraban 26 músicos, por varios años ejercí la sub-dirección. Anteriormente se usaba un uniforme azul marino con su respectiva a gorra, lo que nos hacía parecernos más a policía de pueblo que a ejecutantes de trompetas, tamboras o saxofón.

        Domingo tras domingo banda tocaba el Himno Nacional y una marcha militar a las 6 de la mañana, cuando un pelotón de policías rendía honores a la bandera nacional frente a la Plaza Bolívar, lo mismo sucedía a las 6 de la tarde. “Aquello era un espectáculo muy bello, la plaza se llenaba de gente, de niños y ancianos, para presenciar un acto de verdaderos nacionalismo y amor a los símbolos patrios”.

        Hoy a sus 80 años, Enrique Omaña recorre las calles de la ciudad, ni un solo momento ha pensado de la música, para sus amigos el maestro todavía “sopla”. Su mayor orgullo; saber que los hijos también han tomado el camino del arte musical. Esta es la otra Venezuela, la de hombres que han hecho del trabajo su mayor dignidad.

Fuente: DiarioElTiempo/1994/AlfredoMathues

miércoles, 13 de junio de 2018

Alfonzo Valero


Fui un Niño de la Calle
        En Venezuela el tema de los niños de la calle es de nunca acabar. Es uno de los problemas más sensibles para todos los gobiernos habidos y por haber. "Uno recoge lo que siembra; cuando comiencen a vivir tempestades familiares o enfermedades, no le echen la culpa a “Otros”.

        A través de este espacio de comunicación popular, queremos compartir con los lectores, las vivencias de un personaje que bautizaron “El Sarnita”, su nombre de pila es Alfonzo Valero, y para quienes piensan que es imposible salir del mundo del alcohol, aquí está su testimonio, uno de los más famosos, ex-niños de la calle, en la comarca valerana.

       A los 8 años me refugié en la calle, recuerdo a un familiar que me daba cerveza en un vasito de tomar café… Ese familiar del que hablo, era alcohólico, comencé a acompañarlo por calles y avenidas.

         A los 11 años tuve el primer contacto con el basuco y otras drogas. Me volvía “Loco” hacía cosas verdaderamente infernales… dormía en el suelo, allí los escalofríos me ponían a temblar como “perro recién bañado”. Llegó un momento en que no podía levantarme. En las cercanías del mercado viejo, un grupo de comerciantes de buen corazón se dirigieron al cuerpo de bomberos para informarles de la terrible situación que estaba viviendo, varios efectivos se presentaron y me trasladaron a emergencia del Hospital del Central de Valera, allí me dijeron: Usted tiene cirrosis hepática, o deja de beber, o no comerá pescado en Semana Santa.

       Tres meses duré hospitalizado, los médicos le infirmaron a la familia que se prepararan para lo peor. Mi familia ya había comprado el cajón. Me le escapé a la “pelona” por un pelin.


Palizas van Palizas vienen
        Después que abandoné el hospital, las ganas por beber eran bestiales, era como si el “diablo del alcohol” se metiera en mi cabeza, no había forma de detener aquellos intensos deseos por consumir cocuy.

       Nuevamente volví a consumir alcohol, a pesar que estuve a punto de mudarme para el cementerio. Me fui deteriorando física y mentalmente, no me bañaba, la putrefacción era horrible, llegaba donde un vendedor de arepas de esas que llaman “mata perro” y el arepero me las daba desde lejos, otros me sacudían del lugar porque los clientes salían despavoridos al notar las condiciones en que estaba…

       En horas de la madrugada, la policía me daba unas bestiales palizas, en el retén del El Cumbe ya no me recibían por el deterioro físico que cargaba. En el mercado viejo la gente pasaba unos metros más allá para no encontrarse con el famoso “Sarnita”.

       ¿Qué pasa dios mío? ¿Por qué me sucede esto a mí? Llegué a preguntarme en algunos momentos. Una mañana un grupo de evangélicos se acercaron al lugar donde me encontraba durmiendo, me hablaron de un Centro de Rehabilitación en Betijoque, me levantaron, me introdujeron en un carro y allá me llevaron.

       Allí la mano piadosa de una mujer, Marilú Ramos, me brindó todo tipo de atención: curaron mis heridas, me bañaron por primera vez en muchos meses, recuperé bastante mi estado de salud.

      Un día se me metió en la cabeza, la obsesión de tomar alcohol, me fui de ese lugar, y nuevamente volví a las calles valeranas buscando a los “canapiales” para que me brindaran un palo de amargo cocuy…


Alcohólicos Anónimos Salvó mi Vida
       A lo largo de 25 años sobreviví en el infierno del alcohol, esa experiencia tan dolorosa no la deseo a nadie, es algo que te quema el alma y te deja como un “cascarón vacío”, uno no se suicida por puro miedo pero poco a poco “Don Alcohol” nos va matando.

        Sería de tanto pedirle ayuda a Dios, así como las oraciones de mi querida madre, un día se me acercó un señor que se identificó como miembros de Alcohólicos Anónimos, me dio testimonio de la vida desastrosa que vivió con el alcohol, esa historia me motivo y decidí buscar ayuda en AA.

       Una noche fui a Alcohólicos Anónimos con mi mama y mis hermanos. Esa reunión de terapia me marcó, me ayudaron a transformar mi vida, me brindaron su mano amiga. Jamás me calificaron de borracho, vagabundo, perdido, me dijeron que yo era un enfermo que necesitaba ayuda, que no era ningún bandido.

       Por la bendición de Dios hoy soy otra persona, no he vuelto a beber una sola copa de licor, tengo una hermosa niña que es la razón de mi existencia. Mi madre hoy duerme más tranquila.  

       En Alcohólicos Anónimos aprendí a vivir el día de hoy. Esta enfermedad no tiene cura, pero Dios en primer lugar, y Alcohólicos Anónimos, me ayuda a llevar las cargas de la vida diaria con más tranquilidad.

       Cualquier información para aquellos interesados en comunicarse con la comunidad de Alcohólicos Anónimos pueden hacerlo por el 0416-2679950


Fuente: DiarioElTiempo/2006/AlfredoMatheus

martes, 12 de junio de 2018

Onésimo Paredes el cantante de los cantantes


      Onésimo Paredes es un consagrado artista valerano nacido en las entrañas del barrio El Milagro. A los 5 años de edad un tío le regaló un cuatro y, desde ese momento, no paró de “charrasquear” tan popular instrumento. En 1964 ya cantaba en Radio Valera en un programa para  aficionados. En radio Turismo hizo historia en “Atardecer venezolano” difundiendo la música nacional. Fue uno de los fundadores del legendario grupo gaitero “Los Monarcas”.  Integró la agrupación Los Escuqueyes al lado del artista nacional Nelson Aliso llevando nuestra música a lo largo de la geografía venezolana.

     Onésimo Paredes es leyenda viva del quehacer musical. Es el artista que más ha hecho bailar a los trujillanos a lo largo de 40 años con su estilo único. Con el grupo “Tauro” grabó sus primeros discos que llegaron a escucharse a nivel nacional. Fue la voz musical del Supercombo Venezuela, los Dinámicos, Los Idénticos, “Merey” y Los diferentes. Compartió tarima con orquestas internacionales: Billo’s Caracas, Los Melódicos, Los Blanco, entre otros. Y alternó con figuras mundiales como Oscar de León.

MERECIDO HOMENAJE
     Al artista Onésimo Paredes le rendirá justo reconocimiento la Escuela de Liderazgo y Valores,  Coordinación de Extensión de la Universidad Valle del Momboy, Sindicato de Trabajadores de la radio y televisión trujillana y Red Cultural Comunitaria. Evento a realizarse el próximo jueves 30 de julio a las 4 y 30 de la tarde en la UVM, al lado del Ateneo de Valera. Entre los artistas invitados se destacan: Grupo “Tradición Criolla”, cantautores; Hernán Valecillos, Gilberto Gelvis, “Ravel”,  Jesús Mogollón, Armando José,”Chucho”Hernández, Toni Berticci, “El Charro Solís”, el “rey del teclado” Reinaldo Antequera y Hernán “Chino” Valecillos. Será un inolvidable “Atardecer musical” de la Valera de siempre a uno de sus artistas más queridos.

LA VIDA DE SIEMPRE
      Para Onésimo Paredes, la Valera de ayer fue otro mundo: la primera discoteca que conoció la ciudad fue “El Murachí”, luego, “La Araña” en La Puerta. Entre los locutores que dejaron huella están: Nemesio Sánchez Martínez, Cilinio Pérez, el español Martínez, Rafael Cabrita, Edgar Graterol Díaz, José Manuel Suárez.

       La Valera musical de antes es inolvidable, se gozaba a lo grande. La Fuente de soda  Central, Batidos Maracaibo y el Centro Murachí, realizaban eventos musicales en vivo. Se amanecía bailando y jamás sucedía un hecho que lamentar. Por el Club del magisterio (Av. 13 con calle 11) pasaron las mejores orquestas bailables de Venezuela.

TESTIMONIO DE VIDA
      Finalmente, el laureado cantante Onésimo Paredes, destacó: En una oportunidad, en el estadio olímpico de Valera se realizaba un festival artístico, aquello estaba full, llegó un momento en que la tarima no aguantó y ¡Zúas! artistas de renombre regional y nacional cayeron al suelo: aprendí de la vida que en oportunidades estamos arriba, otras veces, estamos abajo, de allí que siempre debe prevalecer la humildad, porque no sabemos cuándo podemos caer.

EL JUEVES ES LA COSA
     La invitación es para el venidero jueves 30 de julio, en la Universidad Valle del Momboy, al lado del ateneo local, a cielo abierto, a partir de las 4 y 30 pm, la Valera musical  se reunirá para compartir lo mejor del guaguancó latino y bailar “a calzón quitao”.

Fuente: DiarioElTiempo/2015/AlfredoMatheus

lunes, 11 de junio de 2018

Muere Salvador Valero


22 años se están cumpliendo de la muerte de Salvador Valero, el padre de la pintura ingenua en Venezuela.     

“Si perdemos el sentido de pertenencia somos como huérfanos porque 
carecemos de vinculación con la tierra que nos ha parido"...

         El año 1993 saliendo el sol de un 9 de marzo, en el caserío “El colorado” del Municipio Escuque, nace el padre del Arte Popular venezolano, Salvador Valero. A los 12 años comienza a pintar sus primeros cuadros estimulado por el artista Guillermo Montilla, a quien le sirvió por varios años como ayudante.

       Nacido en un lugar humilde, donde las carencias económicas se presentaban con mucha continuidad su lugar nativo en 1934, para viajar junto con su madre y hermanos a la pujante ciudad de Valera, soñando un mayor bienestar material para la familia.

        En 1955 en plena dictadura, época en el que el General Pérez Jiménez recorría el país inaugurando hospitales y escuelas, Salvador Valero realiza su primera exposición en la Asociación Venezolana de Periodistas (Seccional Trujillo). Ese mismo año haciéndole compañía toda la producción artística que había creado se marcha a Caracas, donde lo reciben con los brazos abiertos en la galería “Mare-Mare”, una de las más famosas que existían para la época en la capital de la república.

         En 1957 pinta “La mudanza del Encanto”, una de las obras que lo inmortalizaría como el más grande pintor ingenuo nacido en el presente siglo en Venezuela. Hasta el día de su muerte, el 22 de mayo de 1976, a la edad de 73 años, el pintor de el “Colorado”, fue creador de una maravillosa producción artística que hoy a traspasado las fronteras venezolanas.

El pintor del “Colorado” fue creador de una maravillosa obra 
artística que hoy traspasa fronteras venezolanas.

Un Artista Universal

        Salvador Valero no sólo sobresalió como pintor,  también fue un cultor popular que brindó su arte a la justicia social, a la lucha de los pueblos. En algunos de sus escritos que quedaron para la posteridad, el artista escuqueño expresaba: “Había días que en mi ánimo se posesionaba una  inmensa angustia, un pesar, una profunda tristeza.. Y aquello me daba motivo para echarme a llorar. En mi inconsciente se quedó grabada la triste escena en que siendo muy niño vi a mi madre desesperada ante el cadáver de mi padre asesinado”.

         -De su adolescencia de angustias y pesares el pintor de el “Colorado” manifestaba:

       “Al hacer memoria de mi juventud y  mi niñez, sólo de ellos tengo que rememorar penas morales y materiales…  Fueron días de tinieblas donde las privatizaciones y falta de recursos cayeron con toda su dureza sobre mí… Doy gracias al Altísimo porque a pesar que fui sometido a duras pruebas espirituales y materiales, él me dio valor por largo tiempo para soportarlas”.

 Con la Bienal “Salvador Valero” su nombre de artista 
popular llegó a otros países. 

Del poeta Ramón Palomares para Salvador Valero

      De la obra de Salvador Valero, el poeta Ramón Palomares, Premio Nacional de Poesía, dice: “El rasgo más resaltante de su personalidad fue el amor. Amor a sus antepasados, a su padre muerto, inmensa veneración por su madre, por su hermano mayor que lo cuidó y protegió.

         La patria para él fue algo supremo. Su pintura fue un culto por la historia y sus héroes. Le acompañaba una profunda fe por Bolívar. En su creación artística hay un amor profundo por las raíces culturales de su pueblo. Lo más rico y representativo de sus cuadros   se manifiesta en las leyendas y regionales, los fantasma de su aldea. Para el pintor era de mucho orgullo sentirse aldeano. Su arte era universal. Nos advertía que si llegáramos a perder los valores locales y regionales con el afán de entregarnos a un universalismo sin fondo, si llegáramos a perder los lazos con nuestra propia naturaleza y trayectoria histórica, quedaríamos irremisiblemente a la deriva. Quedaríamos sin corazón, sin sentimiento”.

       A los 22 años de su muerte,  la obra artística, sus ideales de amor a la humanidad siguen vigentes con fuerza impresionante, con mayor razón en estos momentos difíciles por los que atraviesa la patria, por la que tanto se desveló el Salvador Valero de siempre.

Fuente: DiarioElTiempo/1998/AlfredoMatheus

domingo, 10 de junio de 2018

El Hombre del Anillo

“Los milloncitos que van a entrar por la guerrita entre Estados Unidos e Irak 
deben servir para calmar el hambre a tanta gente pobre”. 

LOS PREMIOS QUE NO QUITAN EL SUEÑO
      Antonio Fernández, mejor conocido como “El hombre del Anillo”, nació en el caserío “El Corozo” del municipio Escuque un 24 de mayo del año 1927. Es el primer escultor ingenuo que ha parido Venezuela, según Juan Calzalilla. Para otros es uno de los más grandes artistas populares que haya producido los Andes venezolanos, en el presente siglo.

      Hace pocos años el Consejo Municipal de Escuque lo declaró hijo ilustre como fiel exponente del arte y la cultura. La Universidad de los Andes le rindió un homenaje por sus valiosos aportes al arte popular y por su invalorable trabajo artístico en el beneficio de nuestros valores tradicionales. Y “El hombre del anillo” continúa con su sencillez de siempre allá en Carvajal, en la avenida principal de la casa número 34. Al lado de gallos y gallinas y pájaros que le sirven de compañía.

      “Esos animalitos son muy bullosos pero le dan alegría a uno en momentos de soledad. Cuando nos invitan a otro estado a cualquier exposición todo se convierte en calvario al sólo pensar que dejo a mis animales solitarios”, nos dice.

“El trabajo artístico del hombre es sagrado, nadie tiene 
autoridad para decidir lo que es bonito o feo, lo que sirve o no”.

      Román Fernández, el padre del artista fue famoso albañil en Escuque. Echaba unos pisos y frisó unas paredes que pocos lo igualaban. Sus manos eran mágicas para trabajar el cemento. 

      Antonio Fernández es todo una leyenda, hablándonos de sus vivencias, de su labor creadora nos dijo: “tendría unos cuatro años cuando murió mi madre Ana Franco. Ese es un golpe muy fuerte. No hay palabras para expresar el sentimiento de impotencia y dolor que siente un niño cuando ve morir a un ser tan querido. Allí se va parte de nuestra vida”.

      “Mi primera obra la hice en el año 1949. Recuerdo que se me presentó como una sombra. Era una madre con su hijo. Aquello me impresionó tanto que decidí llevarla a la escultura, la hice cemento, cabilla y arena. Días después llamé a dos amigos y vecinos para que apreciaran lo que había hecho, pero la decepción fue grande cuando me respondieron: Antonio, no seas pendejo, no estés perdiendo el tiempo en esas mariqueras”.

      “Esta primera obra la doné al liceo Rafael Rangel, nunca fueron a buscarla. Un día amanecí con el apellido atravesado, medio violento, agarré una mandarria y la hice pedazos. No se me olvida la oportunidad en que llevé al viejo mercado de Valera unos muñequitos que había elaborado a base de cemento. Los tenía exponiendo donde estaban las frutas cuando llegó el regidor y me dice: Le doy 5 minutos para que desaloje este lugar, el mercado no es sitio para venir a vender tonterías. No me quedó más remedio que agarrar aquellas figuritas y marcharme a casa. Estábamos en plena dictadura y había que morir callado".

       Corría el año 1962, vendiendo frutas y verduras en el mercado, se acerca un señor con pinta de poeta, me mira el anillo de piedra y pregunta: ¿Usted es el artista que protesta agarrando a martillazos las obras?. El mismo, le contesté. Hicimos una gran amistad. Era el escritor y médico Carlos Contramaestre. Este nos organizó una exposición en Caracas en la galería “El techo de la ballena”. Hasta los pedazos de la obra que había destruido nos llevamos para la capital. Y nada trajimos porque todo se vendió.

Antonio Fernández “El Hombre del Anillo” 
El más grande escultor popular que tiene Venezuela. 

       “De ahí en adelante valoré más lo que hacía. Continué exponiendo en la Universidad Central, Museos de Arte Contemporáneo, Universidad del Zulia. Lo que nunca he compartido son los premios para los artistas que exponen. A mí los premios no me quitan el sueño. Los premios son pura pérdida. El trabajo artístico del hombre es sagrado y nadie tiene autoridad en la tierra para decidir lo que es bonito o es feo, lo que sirve o no. Donde hay premio no participo”.

        “Vale más el aprecio que le tengan a uno que cualquier premio. Hace pocos meses la Universidad de los Andes organizó un homenaje a Josefa Sulbaran y mi persona. Esas son cosas que uno agradece para toda la vida y tienen mayor valor que todos los miles de bolívares que pueda acompañar cualquier premio”.

      “Esos milloncitos de bolívares que dicen que van a entrar al país por la guerrita entre Estados Unidos e Irak deben invertirlos en comprar medicinas para los hospitales, darle comida a miles de venezolanos, construirles viviendas a tanta gente pobre que habita en los cerros. Esos reales no pueden ir a parar a los bolsillos de los banqueros, de los corruptos que son los que han llevado este país a la ruina económica”. 

        Este es y seguirá siendo Antonio Fernández “El hombre del anillo”, el artista del “Corozo”. El creador que hace 40 años trataron de loco por las cosas que hacía y hoy es el más destacado escultor popular que existe en Venezuela, para orgullo de los trujillanos. 

Fuente: DiarioElTiempo/1990/AlfredoMatheus

sábado, 9 de junio de 2018

Pedro Paredes: el Gordito de Michelena

El pueblo añora al “Gordito de Michelena”

        39 años se están cumpliendo del derrocamiento del régimen del General Marcos Pérez Jiménez, quien no mandó con mano de seda, pero muchos de los que conocieron las bondades de este gobierno desean algo parecido para enrumbar a Venezuela por nuevos horizontes de bienestar colectivo.

       Comparando la obra social de la dictadura presidida por el “Gordito de Michelena”, y de lo que hoy los políticos se ufanan de llamar democracia, Pérez Jiménez, queda reivindicado ante un país que se cae en cuatro pedazos por obra y gracia de una clase política, que solo le ha interesado el enriquecimiento y disfrutar las mieles del poder a costa del hambre y necesidades de venezolanos.

        A través de este espacio de comunicación popular, el pueblo cuenta su historia sobre las vivencias de una dictadura que se destacó por las inmensas obras de infraestructura que construyó, así como la seguridad social que brindaba a los ciudadanos.

Pedro Paredes (oficialista) 
       “Cuando Pérez Jiménez, no se conocían los cobradores de peaje, de ladrones nada se sabía, en fin, no había ninguna clase de alimañas. Lo que si existía era educación, seguridad, salud. La gente trabajaba con gran vocación de servicio. Los sindicalistas no iban al baile, ni tenían la fiesta de vagabunderías de las que gozan en la actualidad.

      -El respeto por las personas era sagrado, en las calles no se atracaba. Cada quien se dedicaba a lo suyo. Los que si llevaban duro eran los políticos para quienes no había compasión. Un 23 de enero de 1.958 derrotaron a Pérez Jiménez, su obra se mantiene en pie como el primer día. Allí está el Hospital Central de Valera, que llego a ser uno de los mejores de Venezuela, el liceo “Rafael Rangel”, la escuela “Eloísa Fonseca” edificaciones que son fieles testigos del gobierno de los años 50.

      -Si a Pérez Jiménez, lo dejan mandar 10 años más, este país fuera una potencia a nivel mundial.

       -Por qué no decirlo, muchos de los que vivimos esa época añoramos a Pérez Jiménez. Se ganaba poco dinero pero se compraba lo necesario para dar comida a los muchachos. La Democracia es el mejor sistema social, solo que en Venezuela ésta nunca ha funcionado para la inmensa mayoría de la población, en su nombre un pequeño grupo de políticos y empresarios corruptos se han enriquecido hasta más no poder.

José Lamus (maestro de obra)
       En tiempos del General Pérez Jiménez, uno llegaba a un negocio a hacer compras y lo encontraba solo, los clientes se cansaban de tocar, al rato aparecía el dueño de lo más tranquilo: “Disculpen pero era que estaba donde el vecino tomando cafecito cerrero”.

      La disciplina y el orden sobresalían, decirle una vulgaridad a una dama en la calle era un pecado. En el país no había necesidades, el más pobre hacia sus tres comidas. Como era un gobierno militar; huelga, protestas y paros no existían. El que se alzaba recibía “Plan y para el cuartel”. La prensa estaba censurada. Fue una época de bonanza económica, por todas partes se veía gente trabajando en grandes construcciones”.

       -Ranchos de lata o cartón no se conocían, los más humildes Vivían en su casa de bahareque o adobe. A los especuladores se les tenía a raya, había control sobre los precios. El Periódico El Nacional costaba 0,25 un día después que tumbaron al “General”, amaneció a 0,75 le aumentaron 0,50 de un solo golpe. De ahí en adelante la especulación ha vivido su mejor momento hasta nuestros días.


Más sabe el “Diablo” por viejo que por “Diablo”

      Para el oficinista Pedro Paredes y el maestro de obra José Lamus durante la dictadura se cometieron muchas arbitrariedades, injusticia también han existido en la llamada democracia, la diferencia es que el monstruo de la corrupción, el bandalismo y el hambre antes no existían como en la actualidad.

Algunos precios en la época de Pérez Jiménez, eran los siguientes:

1.      Un quilo de carne de la buena, bolívares 3.
2.      Un kilo de caraotas, bolívares 1.
3.      45 plátanos de los buenos, bolívares 2.
4.      Una camisa de calidad, bolívares 4.
5.      Un trabajador ganaba 3 y 5 bolívares diarios.

       Para los que vivieron los años de gobierno del “Gordito de Michelena”, y todavía sobreviven en la llamada democracia representativa, los tiempos pasados fueron de mayor bienestar donde la población sentía seguridad y tranquilidad. Que cada quien saque conclusiones...


Fuente: DiarioElTiempo/1997/AlfredoMatheus

viernes, 8 de junio de 2018

Sandrine Tiller

Grafica de TinySpark.org 2016

¡SE HACE CAMINO AL ANDAR!
     Recientemente tuvimos oportunidad de conocer a una incansable corredora de Mundos. Hablamos de Sandrine Tiller, nacida en Francia pero, con nacionalidad inglesa. Destacada estudiante y gran travesía, puesto que, vivió varios años en Suiza, gran parte de su niñez en Alemania y culminó estudios superiores en Estados Unidos, en la Universidad de Baltimore, donde obtuvo la Licenciatura en Literatura e Historia del Arte. A través de intercambios culturales entre Universidades Norteamericanas y del Perú, tuvo oportunidad de residenciarse por algunos años en este último país, pasando luego a Chile y Brasil, los cuales, recorrió con una mochila en la espalda.

      Gracias a sus altas calificaciones, una institución de Estados Unidos, le concedió una beca. Esto, con el objeto de que desarrollase un proyecto internacional independiente, creativo y personal. Tiller, opto por escribir un libro de cuentos: ficciones sobre las influencias extranjeras y nacionales en comunidades indígenas; como también, el proceso cultural que se daba en esas regiones aisladas. Y mientras escribía, se integró al equipo de apoyo del Segundo Encuentro de niños Criollos e Indígenas celebrado el pasado mes de diciembre en el Amazonas. Actividad que fue organizada por la promoción Socio Cultural “Churuata”. 

      En su paso por tierras trujillanas, conoció manifestaciones de la tradición popular en la zona baja del distrito Rafael Rangel. Durante algunos días, convivió en comunidades valeranas. Aprovechando su estadía en nuestra región, Sandrine Tiller, dejó para Crónicas Culturales, el siguiente relato:

       Llegué a Venezuela, en octubre del año pasado. De Caracas viajé al Alto Orinoco con la finalidad de visitar misiones y pueblos donde trabajaran antropólogos. Por pura casualidad de la vida, me encontré con miembros del equipo de apoyo encargado de la organización del Segundo Encuentro Nacional de Niños Criollos e Indígenas que se realizó entre el 8 al 16 de diciembre de 1968 en el Amazonas; el equipo me acepto y me uní a ellos para trabajar a tiempo completo. Durante dos meses y medio viví una experiencia impresionante. El nivel de organización del equipo de trabajo fue extraordinario, siempre se hizo presente el respeto hacia mi persona y a las comunidades indígenas. 

       El aprendizaje fue maravilloso. Lo más importante del trabajo es que no se imponía nada, sino que era algo que se estaba haciendo en el colectivo, en conjunto con la comunidad hacia este proyecto que no se hizo esperar. Verdaderamente no hay palabras para manifestar ese apoyo recibido. 

      En el encuentro conocí a promotores y niños de todo el país. La experiencia marcó la vida de quienes allí estábamos. En el Amazonas niños de la ciudad que nunca habían conocido la pesca allí tuvieron la oportunidad de hacerlo. Comunidades indígenas que viven a dos kilómetros de distancia se encontraron por primera vez. Hombres, mujeres, jóvenes y niños se hicieron presentes con sus cantos, bailes. Guajiros, Guaroas y Wayuu intercambiaron danzas con criollos de diversas regiones de Venezuela.

Gráfica de Healthpad.net

      En los pueblos, en la gente más marginada y con menos recursos económicos he visto cómo se va produciendo un trabajo digno, rico y ejemplar. La Federación de Centros Culturales del estado Trujillo por ejemplo, cuenta con gente laboriosa, la mayoría sin ningún tipo de sueldo y tienen una dedicación y ánimo que hacen mover la cultura de su pueblo. Ya en el encuentro de niños me habían hablado de esta Federación y del trabajo fuerte y perseverante que están haciendo y que (está llegando) a los más apartados y pequeños pueblos olvidados en cuanto a desarrollo cultural se refiere. 

     En los países donde he vivido no he visto ni conocido un proceso cultural que se parezca al que se está dando en Venezuela. En Estados Unidos y Europa la cultura popular tiene fuerza local pero no está articulado nacionalmente. A la vez que está muy contaminada por el comercio, que ha desviado las raíces del hecho cultural. 

     En lo que respecta a otros países, poco se toma en cuenta a las comunidades, para que estas decidan, opinen y participen en forma directa sobre lo que deben hacerse en el campo de la cultura popular. 

      En el Perú, el pueblo no ha llegado al auto-reconocimiento que se está dando en Venezuela. Allá las actividades culturales están en un nivel extremadamente local, no hay relación entre las comunidades así estas vivan cerca, allí, cada quien anda por su lado. La excepción son los indígenas que si tienen un alto grado de valorización. 

      Existe un racismo muy fuerte y profundo. La gente que hace trabajo artesanal y cultural no recibe ningún apoyo por parte del Estado. A pesar del gran potencial artesanal que existe en el seno del pueblo este no ha sido valorizado. 

      Finalmente quiero manifestar que la esencia del trabajo popular que se está llevando a cabo en Venezuela es impresionante. El nivel de dedicación y sacrificio personal tanto de las comunidades como la de los promotores es sencillamente maravilloso, esto es lo que mueve las cosas. La fe, la alegría y la vocación de servirle a la gente es lo que hace crecer y vivir el proceso cultural venezolano. 

     Yo venía por tres meses a Venezuela y me voy a quedar un año más. La receptividad del venezolano es extraordinaria. Hace pocos días visité al pueblo de Timotes para conocer las festividades tradicionales y regionales que allí se dan. La gente es maravillosa, servicial, atenta. Todavía mantienen valores que en otras partes se han perdido. 

     Uno llega a una casa de familia en Europa y no se le da la misma acogida al visitante como en Venezuela. Aquí la gente es más calurosa. Lo poco que tienen lo comparten, por muy pobres que sean. Nos han brindado una hospitalidad que difícilmente se podrá borrar de nuestras memorias. 

Fuente: DiarioElTiempo/1989/AlfredoMatheus

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